La Isla de Tabarca, el paraíso marino


Artículo publicado por el diario LAS PROVINCIAS en su edición digital del 09.10.2007, el autor es JUAN ANTONIO CALABUIG.

La Isla de Tabarca, el paraíso marino

La isla de Tabarca es el destino de esta nueva escapada por el territorio de la Comunidad Valenciana. Merece la pena visitar esta isla, entre otros motivos, por la posibilidad de disfrutar de unas aguas limpias y transparentes, en las que viven numerosísimas especies de peces, lo cual justifica sobradamente que Tabarca haya sido declarada Reserva Marina.

Pero, además, vamos a tener la oportunidad de conocer el singular atractivo de un antiguo pueblo de pescadores, en el que reina la paz y domina el silencio, ya que, además de ser pocos sus habitantes, por sus calles y plazas no circulan ni automóviles ni motos. Este pequeño pueblo amurallado está reservado exclusivamente para peatones, lo cual permite que ningún ruido provocado por un motor altere el apacible ambiente.

Este pasado verano pudimos pasar unos días en un acogedor alojamiento turístico, a caballo entre una casa rural y un minihotelito familiar ("La Trancada"), y pudimos comprobar el encanto de las noches de Tabarca, en donde las familias todavía colocan en las tranquilas calles sus sillas, mesas y hamacas y entablan gratas tertulias bajo un cielo estrellado, con la grata compañía de la brisa marina. El sosiego de Tabarca es un poderoso atractivo, que se añade a la gran ventaja que supone la existencia de una magnífica playa a doscientos escasos metros del singular caserío amurallado. El mencionado hotelito es un buen ejemplo de rehabilitación de una antigua casa de pescadores, que se ha transformado en un confortable alojamiento turístico plenamente integrado en el poblado, y en donde el trato familiar y personalizado se transforma en otro gran atractivo.

La oferta gastronómica de esta pequeña isla es bastante interesante, con unos restaurantes en los que cocinan un magnífico caldero tabarquino y sabrosísimos pescados. A Tabarca vale la pena ir durante cualquier época del año, recomendándose especialmente la estancia en la isla a parejas bien avenidas, que valoren la naturaleza y la tranquilidad y que sean aficionados a leer buenos libros y a realizar largos paseos, como los que permiten contornear toda la isla mientras se contemplan las recortadas siluetas de la sierra de Santa Pola y de otros enclaves del litoral peninsular alicantino.abarca es una isla de reducidas dimensiones, pero lo suficientemente grande como para poder ofrecer múltiples atractivos: aguas nítidas y limpísimas pobladas por una rica fauna piscícola, pequeñas playas de finas arenas y agradables calitas, un puertecillo pesquero de ambiente casi familiar, un poblado amurallado que está considerado conjunto monumental de interés histórico- artístico, etc. La isla de Tabarca es sumamente tranquila, excepto los días de periodos vacacionales, en que acuden numerosos visitantes. Pero insisto, Tabarca es, en líneas generales, un remanso de paz y de sosiego, que facilita la comprobación de los elevados valores medioambientales de esta isla alicantina.
La isla de Tabarca se halla situada en la bahía de Alicante, a once millas de la capital de la provincia, a cuyo término municipal pertenece, y a unas tres millas del Cabo de Santa Pola. Posee una extensión aproximada de cuarenta y tres hectáreas, con una longitud máxima de mil ochocientos metros en sentido noroeste a sureste, sin que su anchura supere los cuatrocientos metros. A la isla se la conoce también con el nombre de Nueva Tabarca o "Illa Plana", y el único acceso a la misma es por vía marítima, utilizando las embarcaciones de servicio regular que zarpan con bastante frecuencia desde los puertos de Alicante y de Santa Pola. Rodeando a la isla principal se encuentran otros pequeños islotes, como la Galera, l'Escull Roig y l'Escull Negre, al sur de la misma. Al este encontramos la Nao y, por último, la Cantera, al oeste, islote del que fueron extraídos los materiales para construir parte de las edificaciones de la isla. Algunos de los bajos fondos, como los que se encuentran alrededor de la Llosa (un bajío situado al este de la isla), presentan una protección especial dentro de la Reserva Marina, dada su riqueza y peculiaridad. La principal cueva marina es la del "Llop Marí", que penetra casi cien metros por el subsuelo de la isla.

La isla permaneció prácticamente deshabitada hasta finales del siglo XVIII, influyendo en ello varios factores, especialmente la ausencia de manantiales y la pobreza de su suelo agrícola, lo que impedía casi todo tipo de cultivos.

El historiador Estrabón la denominó "Planesia" en sus escritos, calificándola como una isla peligrosa por la abundancia de escollos en sus proximidades, que dificultaban enormemente la aproximación de embarcaciones. Los restos de diversos naufragios de naves romanas certifican el acierto de aquella denominación. Los romanos se refirieron a Tabarca como "Planaria", que viene a significar isla plana. Su estratégica situación frente a las costas alicantinas del antiguo Reino de Valencia propició que los piratas procedentes del norte de África utilizaran Tabarca como base para sus devastadores ataques a las principales poblaciones del litoral. Tuvo que ser el rey Carlos III quien decidió, en el siglo XVIII, construir un poblado fortificado, que fue ocupado poco después por los habitantes de la isla de Tabarka, situada en la costa tunecina, que eran de origen genovés y que habían sido apresados por los argelinos. Los pescadores genoveses de Tabarka fueron rescatados por decisión real y gracias a la intervención de la orden mercedaria, que tuvo que hacer efectivas cuantiosas sumas de dinero. Los trescientos once cautivos rescatados de la Tabarka africana estrenaron sus nuevos hogares a finales del año 1770.

Resulta un auténtico privilegio poder nadar o bucear en sus cristalinas aguas, que están especialmente protegidas, ya que todo el entorno mediterráneo de Tabarca fue declarado Reserva Marina en el año 1986. Se trataba, ni más ni menos, de la primera Reserva Marina de España, que pretendía acabar con los grandes abusos que se venían produciendo en esta aguas alicantinas a causa de la pesca intensiva, de la pesca de arrastre en áreas no permitidas y de la pesca submarina indiscriminada. Se quería, en definitiva, salvaguardar la enorme riqueza natural de sus fondos marinos, entre los que resaltan las grandes praderas de "posidonia oceánica", que propician la existencia de numerosas clases de peces, desde los salmonetes, las lubinas y las doradas hasta los meros, sargos, serranos, pajeles y pulpos. Gracias a la aplicación de las medidas protectoras que implica la declaración de Reserva Marina, se ha incrementado de modo importante la cantidad y calidad de las especies de peces que viven en las tranquilas aguas de Tabarca. Por eso mismo, hay que comprender la existencia de una serie de medidas restrictivas, pero que no impiden la práctica de la mayor parte de las actividades puramente deportivas, desde el buceo o la vela hasta la natación o el "windsurf". Por otra parte, la isla de Tabarca ha sido declarada "zona de especial protección para las aves" (ZEPA), debido a la presencia de especies tan interesante como el halcón peregrino, la gaviota de Audouin, el cormorán, etc.

Hay que visitar el pequeño casco urbano de Tabarca. El recinto amurallado del poblado fue construido en el siglo XVIII por orden del rey Carlos III, y alberga unas ciento veinticinco casas. El edificio más relevante es la iglesia de San Pedro y San Pablo, situada al lado mismo del mar, y que está siendo objeto de una profunda rehabilitación. La antigua Casa del Gobernador fue rehabilitada por el Ayuntamiento de Alicante y acondicionada como un pequeño y acogedor hotel. El pintoresco poblado de Tabarca (al que se accede por tres puertas: la "Trancada" la de "Llevant" y la de "Sant Miquel") fue declarado Conjunto Histórico- Artístico en 1964, y posteriormente catalogado como Bien de Interés Cultural. En el centro de la isla se halla la torre vigía de San José, construida en el siglo XVIII, junto a la que se halla el faro. Y en el extremo este se encuentra el pequeño cementerio.

Son varios los barcos que parten diariamente tanto desde Alicante (junto a la Explanada, en el muelle central del paseo marítimo, con una duración aproximada del viaje de una hora y cuarto) y desde el puerto de Santa Pola (el más próximo a Tabarca, situado a unas tres millas náuticas, tardándose en llegar unos 25 minutos).



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